viernes, 29 de julio de 2011

LOS ADELANTOS CIENTIFICOS NO SIEMPRE FUERON ACEPTADOS

Los inventos y descubrimientos que constituyeron grandes innovaciones, cada uno en su momento y época, no siempre fueron tomados y recibidos con alegría, y a veces ni siquiera eran tomados como signos de adelanto o crecimiento. Es que, generalmente, nos resistimos a los cambios. A fines del siglo XIX, cuando el ferrocarril se impuso como un beneficio en materia de comunicación, algunos espíritus apesadumbrados no dudaron en afirmar que esta máquina era terrorífica y que en los túneles la gente moriría asfixiada. Sostenían que a una velocidad superior a 50 Km por hora la sangre saltaría por la nariz y las orejas y los viajeros morirían en medio de horribles convulsiones.

Cada vez que se presentó un avance cultural devenido de una conquista tecnológica hubo resistencias. La imprenta difundió el libro y surgió la lectura silenciosa. Por primera vez la sociedad se inquietó al ver cómo algunos jóvenes se aislaban para leer aventuras románticas y poemas. Médicos y educadores les pronosticaron asma, confusión entre fantasía y realidad, miopía, conductas antisociales y hasta hemorroides merced a la nueva modalidad de lectura.

Luego fue temido el cine como agresión al sistema nervioso por la velocidad del estímulo lumínico, más tarde la TV como enemiga del cine y del diálogo familiar. Últimamente se ha demonizado a los videojuegos como generadores de violencia, sin embargo el único estudio serio publicado al respecto permite afirmar que, en la línea del estudio de los efectos, lo que promueve más ansiedad y tensión son los noticieros y sus contenidos violentos reales.

Aldous Huxley, publicó en 1932 "Un mundo feliz", donde toma a la Ford Motor Company como el modelo para la sociedad panóptica, ordenada, estandarizada, con su laboratorio, hospital, escuela y consumo dirigido que se describe en su novela. Este escritor consideraba que “la mecanización crea uniformidad exterior e interior de la conducta, limita la elección estética con la imposición de artículos estandarizados. Es bien sabido que la tecnología, además de facilitarnos la vida, se ha usado para acabar con ella, acabar con la vida a través de herramientas increíblemente destructivas. Un muy buen
ejemplo es el caso Hiroshima y Nagasaki, borradas del mapa por una bomba producto de la tecnología de 1945.
El hecho de que la tecnología sea causante de muchos de nuestros males, provoca que la gente proteste de ello, salgan a las calles o se organicen para hacer válido su pesimismo tecnológico. Dicho pesimismo lo vemos después de una época difícil en la historia humana, la Segunda Guerra Mundial. Surgen movimientos ecologistas que se encargan de hacer notorio que los avances tecnológicos atraen más problemas de los que soluciona.

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